miércoles, 18 de julio de 2012

Día 23 de junio del 2012 Fundamentos Históricos-Filosóficos de la Educación


DÍA 23 DE JUNIO DEL 2012
CLASE “APUNTES”……………………………………………………….     17
TAREAS:
1)   Investigar Leyes Tautológicas…………………………………       19
2)   Investigar ¿Qué es el trivio? ¿Qué es el cuadrivio?..........       20
3)   Control de lectura 2 (Antología)………………………………      21
4)   Control de lectura 3 (Antología)………………………………      26
5)   Lectura sobre Platón
6)   Ver la película “El mundo de Sofía”

23/junio/2012
CLASE

Hindús: Sus estudios eran hacia dentro del cuerpo. (Se basaron en el cuerpo).
Occidentales: Sus estudios eran hacia el firmamento. (Se basaron en el cielo).
Orientales: Sus estudios eran hacia la tierra. (Se basaron en la tierra).

Nuestra cultura es mestiza.
Nosotros los mestizos teníamos la obligación de ser los mejores educados, bajo la regla “o te educas o te mueres”.
Y éramos más educados que los españoles.

Nuestra creatividad: nace a partir de la educación que tenemos, “Nos educaron con un poder de sobrevivencia”.
Estamos obligados a aprender: El sistema nos está cambiando nuestra cultura.
El amor con el que fuimos educados no nos permitieron ser rapases. No somos rapases pero si somos latinos.

Para hacer cultura tenía que tener.
·         Gobierno militar fuerte.
·         Ciudad poderosa.
·         Territorio (por el producto de una cultura rapaz).

Homero
Poeta, historiador, sociólogo y filosófico.
Homero retrata la cultura griega de manera poética, nos regala 3 obras, (El odisea, La Iliana, Caballo de Troya).

Odiseo: ES EL HOMBRE “Lo máximo”. Es el más grande perfil griego.
Al ir a una lucha tenían la idea de regresar con su amor.
Características para ser un Odiseo
·         Belleza
·         Gran guerrero
·         Valiente
·         Tenía que ser feliz
·         Tenía que ser educado para regresar a los brazos de su amor.

Requisito de los filósofos para ser griegos.
·        
EL HOMBRE
 
Ser bellos (guapos)
·         Ser feliz
·         Ser bueno

Sócrates: Les enseño como ser buenos, es el que da los valores educativos (culturales griegos). Sócrates se suicido para demostrar que es bueno. Vio hacia arriba y hacia dentro, no vio hacia abajo.
Su gran discípulo fue PLATÓN.
Platón: Fue alumno de Sócrates y se enamoró de él, de ahí proviene el amor platónico.
Sofista: era el que daba la razón a una persona, si le pagaban al sofista este daba la razón a la persona que pagaba. Si dos personas le pagaban, el sofista daba la razón a quien pagaba más. Característica de los sofistas “lo que no ganas lo arrebatas”.
Fabulas de Esopo: colección de todas las rebeldías de los pueblos griegos.
Más que una moraleja eran amenazas contra quien había echo alguna falta.
Esopo contaba estas fábulas para que se convencieran de no cometer una falta.
Esopo era rapaz y utilizaba sus fábulas para que estos pueblos griegos no se revelaran.

Aristóteles: Educó a Alejandro Magno, para ser el más rapaz (maestro de los rapases).
Alejandro Magno: era el conquistador del mundo conocido por él.
Para conocer como se educa un rapaz leer Aristóteles y conocer la vida de Alejandro Magno.

La idea de la Filosofía es:
Que nos dé transcendencia, existencia, sensación de completex (satisfacción).

Los romanos eran pueblos rebeldes de Grecia.
Su capital político era resolver los problemas que tenían, eran hábiles para resolver problemas. Los romanos quitaron la idea de ser guapos, por la idea de ser inteligentes (no soy guapo, pero soy inteligente).



TAREAS
1)  Investigar Leyes Tautológicas.
2)  Investigar ¿Qué es el trivio? ¿Qué es el cuadrivio?
3)  Control de lectura 2 y 3 (antología).
4)  Lectura sobre Platón.
5)  Ver la película el mundo de Sofía.

1.- Leyes Tautológicas.
Tautología
(del griego = discurso o razonar auto explicativo)

Tautología: en todos los casos la forma del argumento ofrece un resultado verdadero, por lo que el argumento es válido.

Una tautología es un caso especial de proposiciones lógicas caracterizadas por tener exclusivamente el valor verdadero en la columna final de su tabla de verdad, independientemente del valor de las demás proposiciones. Las tautologías son muy comunes, y algunas de ellas muy importantes, tanto, que constituyen leyes o principios lógicos. La validez lógica es justamente el que no puede darse el caso de que siendo verdad el antecedente, no lo sea el consecuente. Todos los argumentos deductivos válidos son tautologías, por definición. Las tautologías son muy importantes en lógica porque son leyes en las que nos podemos apoyar para demostraciones matemáticas.

LEYES DEL ALGEBRA PROPOSICIONAL Ó LEYES TAUTOLÓGICAS
En lógica las tautologías son conocidas con el nombre de leyes o principios lógicos, cuya aplicación es la simplificación de esquemas moleculares.

LOS TRES PRINCIPIOS LÓGICOS CLÁSICOS:

a) Ley de identidad:

Una proposición solo es idéntica a si misma.

b) Ley de no contradicción.

Una proposición no puede ser verdadera y falsa a la vez

c) Ley del tercio excluido.

Una proposición o es verdadera o es falsa, no hay una tercera posibilidad.

2.- ¿Qué es el trivio? ¿Qué es el cuadrivio?
¿Qué se entiende por Trivio y Cuadrivio?
Lo mismo que reunión de las ciencias y artes; especie de Enciclopedia o recopilación de conocimientos humanos.
En la edad media se había dividido la enseñanza de las escuelas en dos grandes secciones: a la primera de las cuales llamaron Trivium y a la segunda Quadrivium.
Estos nombres equivalían a decir las tres y las cuatro vías o caminos por las que podían adquirirse todos los conocimientos, todas las materias que abrazaba la enseñanza que se daba en las escuelas durante aquella edad.
El Trivio comprendía la gramática, la dialéctica y la retórica; y el Cuadrivio, abrazaba la aritmética, la geometría, la astronomía y la música.
Esta división de las ciencias y artes se encuentra ya en Boecio y en las instituciones que compuso Casiodoro para sus monjes, entre los siglos V y VI.
La reunión de estos siete conocimientos, que se llamaban artes liberales, formaban la universidad de la ciencia, y se consideraba entonces como el mayor esfuerzo del entendimiento humano poseer a la vez el Trivium y el Quadrivium.
El Trivio, que era la triple vía o camino que conduce a la elocuencia, quasi triplex via ad eloquentiam, comprendía las artes que hoy llamaríamos letras humanas o las humanidades, y el Cuadrivio abrazaba las ciencias puramente tales.
El sabio religioso inglés Salisbury supone que se llamaron artes liberales del griego areté, virtud, fundado en que ella, la virtud, hace a los hombres más capaces de conocer los caminos y las sendas que conducen a la sabiduría.
Al Trivium y al Quadrivium añadían la teología, el derecho canónico, el derecho civil y la medicina, con las cuales creían quedaba completa la enseñanza.

3.- Control de lectura 2 (antología).

El surgimiento de la reflexión filosófica y sus primeras aplicaciones a la educación.
La escuela de Mileto.
En la Teogonía de Hesíodo se planteaba ya el problema del origen de la realidad, pero la solución apuntada era de carácter mítico-religioso, no científico.
Por el contrario, en la floreciente Mileto, principal colonia jónica del Asia Menor, la especulación en torno al origen del mundo tomó otra dirección. Se empezó a investigar la posible sustancia fundamental y primigenia de la realidad, de acuerdo con un cierto orden, una necesidad, una ley puramente natural. Esa sustancia primitiva debía contener en sí misma una especie de principio vital, es decir, ella misma debía ser “materia animada” de donde se deriva el nombre de hilozoístas impuestos a los pensadores orientados en este sentido (hyle=materia, zoé=vida).

TALES
Fue hombre práctico y hábil; consejero de sus conciudadanos y de leyes extranjeras, constructor de fortificaciones, promotor de lucrativas especulaciones comerciales, parece que era capaz de organizar y explotar con fines prácticos incluso las nociones astronómicas y geométricas aprendidas, según se afirma, de los caldeos y los egipcios. Se le atribuye la previsión de un eclipse de sol, la medición de la altura de las pirámides por medio de la sombra así como también de la distancia que separaba una nave del puerto.
Hay en Tales un entusiasmo radical por la libre potencia del pensamiento, por su capacidad de levantar osados vuelos a partir de unos cuantos datos observados y comprobados; era sin duda su hipótesis de que el agua era el principio de todas las cosas.
Hoy día, algunas teorías cosmológicas hablan del hidrógeno como del elemento fundamental del universo, apoyándose, es verdad, en la física moderna que trabaja sujeta a la observación y la experimentación más rigurosa.
Anaximandro
También de Mileto y casi contemporáneo de Tales, a diferencia de éste que no dejó nada escrito, compuso una obra en prosa titulada Sobre la naturaleza, fue el primero en servirse de la palabra “principio” (arché) para indicar la sustancia única de la que todo surge y que para él no es ninguna materia en particular, como lo era para Tales y más adelante lo sería para Anaxímenes, sino lo infinito o ilimitado (ápeiron) que “todo abraza y todo lo gobierna”.
El infinito de Anaximandro tiene cierto parentesco con el caos de los mitos, sustancia única e indeterminada, de la cual nacen todas las cosas por determinación o separación de los contrarios, y a donde remota para disolverse una vez cumplido su ciclo de vida incluso los mismos mundos, que son innumerables en el tiempo y en el espacio.
Anaximandro existe ya la concepción que aparecerá más explícita en Anaxímenes- del mundo y los astros como grandes seres vivientes. Y la vida misma es un ciclo continuo, una continua evolución por lo que incluso las especies vivientes propiamente dichas derivan las unas de las otras; por ejemplo, los hombres proceden de los hombres marinos.
El naturalismo evolucionista de Anaximandro está penetrado de una profunda inspiración moral  ligada al concepto jónico de la justicia y la isonomía.
Esta visión de legalidad universal nos muestra cómo la idea de ley natural se formó sobre el modelo de la ley moral y jurídica y no al contrario: el hombre interpreta al mundo tomándose como modelo a sí mismo.
En Anaxímenes, se afirma más explícitamente la correspondencia entre el hombre y el mundo, “así como nuestra alma, que es aire, nos sostiene, así el soplo y el aire circundan el mundo entero.
Según Anaxímenes, del aire se forman los otros elementos y todas las cosas concretas a través del doble proceso de la rarefacción y la condensación; el aire enrareciéndose se convierte en fuego; condensándose, en agua y tierra.



Heráclito y la crítica al enciclopedismo
Anaximandro se ocupó también de Geografía y trató de dibujar la primera representación (plana) de las tierras entonces conocidas, sobre una plancha de bronce.
Hecateo, también de Mileto, y poco posterior a Anaximandro,  escribió tres libros de Geografía y cuatro de Genealogías (forma primitiva de historia) que abundan en noticias serias y fantásticas, no obstante declarar sus propias intenciones criticas.
Heráclito de Éfeso despreció a los indagadores de la naturaleza, quienes no saben que “solo hay un conocimiento: conocer la Mente que todo lo gobierna penetrando en todo”. Esta Mente o Razón es universal pero la captamos sobre todo en nosotros mismos, no en las apariencias sensibles, porque “la armonía oculta es mejor que la aparente”.
El verdadero principio de la realidad, que Heráclito llama “Dios” es precisamente esta armonía oculta.
La armonía de los contrarios de los que está constituido el mundo: “Dios es el día y la noche, el verano y el invierno, la guerra y la paz, la sociedad y el hambre”.
Pero el fuego no es en Heráclito solo un símbolo, sino un verdadero elemento del cual todo surge y al cual todo vuelve: “el mundo no lo hizo ninguno de los Dioses ni ninguno de los hombres, sino que siempre fue, es y será fuego ciertamente vivo que mesuradamente se enciende y se apaga”.
Pero el fuego de Heráclito no es simplemente elemento físico, sino un elemento divino, purificador. Parecería que Heráclito pensaba ya que el universo estaba destinado a disolverse en el fuego, el cual cuando sobrevenga “juzgará y condenará todas las cosas”.
LA FOLISOFÍA COMO INICIACIÓN: LOS PITAGÓRICOS
Samos, isla de la Jonia, fue el lugar de origen de una singular figura de profeta-mago, Pitágoras, habiéndose trasladado a Italia, fundó en Crotona una especia de escuela-secta de carácter al mismo tiempo sapiencial, religioso y político, después de muerto Pitágoras fue considerado por los adeptos de la secta como una especie de santo y su doctrina se transmitía oralmente a los iniciados con el más absoluto respeto.
La escuela de Pitágoras fue, más que una escuela, una asociación  de iniciados; bajo este aspecto hace pensar en las sectas mistagógicas que en esa misma época se difundían en Grecia, tanto más que compartía con estas la última creencia que se puede atribuir con seguridad a Pitágoras en persona, la metempsicosis o transmigración de las almas.
Doctrina órfica (cultos de Grecia)
La preocupación central del orfismo era el destino del alma individual, considerada inmortal y susceptible de reencarnar en muchas existencias de hombres y animales, y de sufrir penas o vivir la bienaventuranza en lugares ultraterrenos.
 A este mismo mito responde la concepción órfica del cuerpo como “prisión” y “tumba” del alma.

Para los pitagóricos, sea o no verbal la tradición que atribuye a  Pitágoras la invención del término Filosofía, la purificación se consigue a través del culto del saber, de un saber que, por obra del filósofo, perfeccionada por sus sucesores inmediatos, tenía como objeto a más de la creencia en la metempsicosis los números, considerados como raíz y esencia de toda la realidad.
Los pitagóricos  deben haber tomado muchas ideas y nociones matemáticas de los egipcios y los pueblos orientales; pero las desarrollaron en otro sentido. Para ellos, el número es una realidad viva que nace de la fundamental oposición de los pares y los nones y se puede representar gráficamente como conjuntos de puntos dispuestos regularmente; en una palabra, la Aritmética estaba íntimamente fundida con la Geometría.
Por eso, Geometría, Astronomía y Música constituían para los pitagóricos  los estudios fundamentales, es decir, los mathemata que en griego significa simplemente estudios.
Heráclito lanza incluso contra   Pitágoras  imputándolo de polimatía, de impartir una enseñanza encaminada a formar una vasta e inútil erudición en todos los campos. Pero los pitagóricos  desarrollaron también un tema, caro a  Heráclito, que respondía muy bien al espíritu de su doctrina: para ellos el bien era armonía de opuestos, incluso el alma era armonía.

LOS ELEÁTICOS Y EL VIRTUOSISMO DIALÉCTICO

Todos los pensadores griegos de que nos hemos ocupado basan sus concepciones en la observación de la naturaleza. Argumentaban a partir de un tipo cualquiera de experiencia, así fuese  preponderantemente interior o unarítica mezcla de elementos místicos y religiosos. Pero en Elea, de la Magna Grecia, se manifestó otra corriente de pensamiento de carácter muy diverso. Habiendo partido de una violenta crítica al antropomorfismo religioso negó todo valor a la experiencia como base para reconstruir un sistema de creencias más plausibles, prefiriendo apoyarse casi exclusivamente en argumentaciones lógico-lingüísticas.
La crítica anti-antropomórfica se remonta a Jenófanes de Colofón (Jonia), y se funda en la inagotable variedad de los modos como los diversos pueblos imaginan a sus dioses: “Los negros creen en dioses chatos y negros, los tracios en dioses de ojos azules y caballeras rojas.
El verdadero Dios no se asemeja a los hombres ni por el cuerpo ni por e intelecto, se halla como fundido en el todo y “gobierna todas las cosas con la fuerza de su mente”.

El gran polemista de la escuela fue un discípulo de Parménides, Zenón de Elea. También él se servía esencialmente de argumentos lógicos, de acuerdo con un método denominado dialéctico que consiste en admitir a manera de hipótesis lo que afirma el adversario para sacer de ahí lógicamente consecuencias absurdas que lo confutan. Zenón admite hipotéticamente la multiplicidad y el movimiento para demostrar su absurdidad.
La enorme importancia de Zenón reside en que constriñó a los matemáticos posteriores a elaborar estos sutiles conceptos para poderse librar de sus paradojas.

EL SER Y EL DEVENIR: LAS SOLUCIONES DE EMPÉDOCLES Y ANAXÁGORAS

El hecho es que el mundo es mudable, no obstante lo cual aspiramos a conocerlo y en cierta medida lo conocemos. Para Empédocles de Agrigento, esto significa que existe algo estable, es decir, que existen varias sustancias estables, cualitativas y cuantitativamente inmutables, de las cuales se debe admitir, sin embargo, que son movidas o mezcladas por ciertas fuerzas. Esas fuerzas son el Amor o amistad y el Odio o contienda que perennemente mezclan y separan los elementos o raíces en que consiste o de que se compone cada cosa en particular y que, según la física simplista de los antiguos, identifican como fuego, agua y tierra.

El conocimiento humano es posible en cuanto en el hombre existen los cuatro elementos y las dos fuerzas y vale el principio de que lo semejante conoce a lo semejante. Estas doctrinas son expuestas por Empédocles en dos poemas, De la naturaleza y Las purificaciones que ya en el título revela la influencia órfico-pitagórica.

Anaxágoras de Klazomene, quien introdujo la filosofía en Atenas.
Anaxágoras propone una solución afín a la de Empédocles: entidades permanentes pero móviles y una fuerza ordenadoras explican la realidad tanto del ser como del devenir. Faltan en Anaxágoras los aspectos mágicos-religiosos presentes en Empédocles.

Pero ¿Quién gobierna este eterno proceso en el que nada se crea ni nada se destruye y sin embargo nacen y mueren continuamente las cosas particulares? No dos fuerzas como Empédocles, sino una sola, la Razón o Mente, es que según Anaxágoras mueve al universo.
Prefería reducir el papel de la Mente al de una ordenadora inicial a atribuirle el de una acción providencial y continua.

LOS ATOMISTAS

El máximo esfuerzo de abstracción en este sentido lo harán los atomistas, los cuales llegarán a negar lo cualitativo, interpretando las cualidades sensibles como un modo subjetivo que tenemos de percibir una realidad que en sí es puramente cuantitativa. Se trata de partículas pequeñísimas cuya existencia se puede conocer no con los sentidos sino únicamente con la razón. Esas partículas son inmutables e invisibles (átomos), diversas entre sí sólo por su forma y tamaño; sus cualidades sensibles se deben únicamente a su forma, tamaño, orden, posición y movimiento.
Ganchudos y capaces de adherirse entre sí en los sólidos, redondos en los fluidos, los átomos son la única realidad. De Átomos redondos y pequeñísimos están constituidos también el fuego, la luz e incluso el alma que por ende se disipa cuando el cuerpo muere.

Leucipo, contemporáneo de Empédocles y Anaxágoras. No sabemos qué es lo que pertenece propiamente a Leucipo; lo que sí es indudable es que la doctrina, tal como lo hemos expuesto arriba supone un esfuerzo de abstracción que sólo un cerebro adiestrado en la matemática, como el de Demócrito, podía haber llevado hasta el fin.
Sin embargo, no se debe creer que el Atomismo haya sido ni siquiera en Demócrito, una auténtica y verdadera tesis científica como lo será en los tiempos modernos.

3.- Control de lectura 3 (antología).

LOS SOFISTAS Y SÓCRATES
LA ILUSTRACIÓN GRIEGA
Los pensadores en capitulo anterior construyeron al desarrollo de la educación  griega, pero (pues sólo los pitagóricos crearon un sistema educativo propio).
“Sofista” significa literalmente el que hace sabios a otros, el que instruye o adoctrina. En efecto, la educación tradicional ya no era suficiente en el periodo de máxima expansión de la democracia, hasta ese momento la areté se había sintetizado en el concepto de la kalokagathía, vocablo intraducible que significa unión de belleza y fuerza física y de valor y armonía espiritual. En cierto modo, desde los tiempos Homéricos, “el arte del habla que conquista fama” o sea la habilidad de persuadir con la palabra.
Esta exigencia de pasar por un concienzudo aprendizaje oratorio es sin duda alguna el más importante entre los factores que, en la segunda mitad del siglo V, determinan el repentino y esplendido florecimiento de la Sofística; pero a esto habría que añadir la sed de una cultura multiforme y brillante que tenia sobre todo los jóvenes de las capas sociales más ricas, incluso prescindiendo de las ambiciones políticas. En efecto, no debe olvidarse que la instrucción de los jóvenes no pasaba de lo que hoy llamaríamos instrucción primaria o al máximo secundaria inferior. A la natural demanda de una instrucción superior respondieron los sofistas, quienes por impartirla cobraban honorarios con frecuencia muy altos. El que esto escandalizara a los tradicionalistas era por otra parte la mejor demostración de lo mucho que se estimaba su magisterio.
Atenas, en el colmo de su esplendor, es la cuidad que más atrae a los sofistas y más se empapa de su cultura; esa cultura se caracteriza por una radical actitud crítica que no se detiene ante la autoridad de ninguna tradición y pretende liberar a los hombres de todo prejuicio.
El interés predominante no está enfocado a la naturaleza en general, en la realidad en sí o en la ciencia pura, sino en el hombre, en la sociedad y sus problemas (por tanto, se habla también de humanismo sofístico). Se dice que los sofistas bajaron la filosofía del cielo a la tierra, lo que no es verdad sino en parte.
LAS MAYORES FIGURAS DE LA SOFÍSTICA
La sofística fue, pues, un movimiento cultural más bien que una corriente filosófica específica. Entre sus principales representantes, protágoras de Abdera parece haberse inspirado en las filosofías de  Heráclito, del atomismo y de Anaxágoras.
Posiblemente Protágoras utilizaba el concepto del devenir universal, de la realidad como un perenne fluir, para firmar la relatividad de todo conocimiento derivado del encuentro de seres cognoscentes con cosas conocidas. Cierto es que Protágoras reducía la verdad a la opinión individual afirmando que todas las opiniones en cuanto a verdad se equivalen. Por consiguiente puede afirmar que “el hombre es la medida de todas las cosas, de las que son en cuanto son, y de las que no son en cuanto no son”. Así pues, lo que importa es aprender a distinguir entre opiniones útiles y opiniones dañosas.
El arte de la dialéctica que hemos visto aparecer con Zenón de Elea  entra así triunfalmente en la práctica de la pedagogía, y en la escuela de Protágoras los jóvenes de porvenir se vuelven habilísimos en el arte de sostener con igual calor e igual rigor tesis contrarias sobre los mismos argumentos.
Protágoras  fue ciertamente un gran maestro de “sagacidad en los asuntos públicos y privados”, que era el objeto  manifiesto de su enseñanza. El filósofo como  Anaxágoras, tiene una fe profunda en el natural progreso de la humanidad mediante las artes y las ciencias, bajo el gobierno de la razón, y considera la vida demócrata como la más satisfactoria desde el punto de vista práctico; por cuanto a los dioses tradicionales, sale del paso diciendo que no le es posible saber “ni si existen, ni sino existen, ni cual es su forma, porque hay muchas cosas que impiden averiguarlo, sobre todo la oscuridad del problema y la brevedad de la vida humana”.
Ligados como estaban a los problemas de arte de la persuasión y por lo mismo al lenguaje, los sofistas no podían descuidar los problemas lingüísticos e incluso gramaticales.
Diverso fue el planteamiento dado por Hipias de Elis  a su enseñanza. Como hemos dicho, en él predominó la influencia pitagórica y, por consiguiente además de la literatura, cultivó la ciencia y persiguió un ideal educativo enderezado a desarrollar el conocimiento en todas direcciones, sobre todo en el campo de las mathemata pitagóricas: aritmética, geometría, astronomía y música, siendo el primero en introducir regularmente esas materias como parte de la formación del hombre culto, incluso si no era filósofo ni especialista.
LA EDUCACIÓN SOFÍSTICA Y SUS DEGENERACIONES
En general, se pueden considerar a los sofistas como los fundadores de la educación “liberal” tal y como seguirá impartiéndose por milenios en Occidente; es de subrayar a este propósito que a ellos se remonta la introducción del curriculum educativo de las disciplinas que más adelante se denominarán precisamente las siete “artes liberales”, divididas en el trivio (gramática, dialéctica y retórica) y el cuadrivio (aritmética, geometría, astronomía y música).
Sus cursos se impartían a base de conferencias y debates sobre temas fijos o improvisados y, en ocasiones, de lecturas y comentarios de textos poéticos (tal será más o menos la enseñanza universitaria hasta nuestros días). A ello se debe también la ampliación del concepto griego de paideia, que de simple educación de los niños llega a significar cultura en general, puesto que educación del hombre continua bien pasada la adolescencia, en tanto halla interés y deseo de aprender y perfeccionarse, es decir, sin límites de tiempo.
Como es natural, todos los sofistas mayores y menores tienen en común la misma fe en educabilidad de la naturaleza humana.
Naturaleza, conocimiento, ejercicio, la llamada “trinidad pedagógica”, teorizada luego por Plutarco y aceptada posteriormente por toda la tradición clásica y humanístico renacentista, se encuentra ya sustancialmente en los sofistas, quienes, sin embargo, desarrollaron ante todo los dos primeros términos. En efecto, si  bien consideraban la naturaleza humana como educable y “plástica”, con frecuencia opusieron vigorosamente lo que es “por naturaleza”, contra lo que sólo es por ley humana o “por convención”.
En los grandes sofistas como Hipias o el ateniense Antifón considera que todos los hombres son por naturaleza iguales: sólo por convención artificial se dividen en griegos y bárbaros, libres y esclavos, nobles y plebeyos.
Pero esta libertad ante los prejuicios bien pronto siguió otros rumbos y esa misma contra posición entre naturaleza y convención acabará por convertirse en un instrumento al servicio de la moral cínica del arribista político. Según éstos, sólo por convención los hombre son iguales por naturaleza son diversos y es ley natural que predomine el más fuerte; la posición de Hipias y Antifón se ha vuelto completamente del revés. Por contraposición a la ética igualitaria se reafirma no ya la tradicional ética aristocrática, que por lo menos tenia a su favor la nobleza de una larga tradición, sino una ética que podríamos llamar “ley de la selva”.
Sea bien claro que no es tal la ética de los sofistas en general, sino sólo la perversión de su naturalismo ético, hábilmente explotado para justificar la turbia demagogia de la época.
SÓCRATES Y SU MAGISTERIO
Sócrates de Atenas, hijo de un escultor y una comadrona, fue el hombre que reaccionó con todas sus energías contra la perversión de la sofistica, no en defensa de la ética aristocrática, ni tampoco de la democrática, en la forma como se había constituido históricamente, sino de los que llamaríamos los derechos de la libre conciencia individual que considera con seriedad casi religiosa sus deberes morales y políticos.
Sócrates discutió siempre con fervor en toda ocasión y lugar los conceptos rectores de la política y la vida humana en general, como la justicia, la santidad, el valor y la virtud, y que en el periodo de la restauración democrática posterior a la derrota de Atenas y la imposición por Esparta de los treinta tiranos, fue acusado de corromper a los jóvenes y de enseñar creencias contrarias a la religión del estado.
Sócrates contrapone políticamente al tipo de “gran discurso” deslumbrador del que se complacían los sofistas con el único fin de persuadir al precio que fuere preocupados más del éxito que de la verdad y la justicia.
LA MORAL SOCRÁTICA
 En este sentido se dice que Sócrates  fue el descubridor del concepto, es decir, del conocimiento universal, si bien su campo de investigación estuviese estrictamente limitado a los conceptos morales. “Sócrates se ocupaba exclusivamente de las cosas morales y se desentendía de la naturaleza entera; en aquellas buscaba lo universal, y fue el primero en fijar el pensamiento de las definiciones. Para llegar a ese punto se detenía con frecuencia a examinar toda una serie de casos particulares remontándose al final a una consideración más amplia y general, es decir, razonaba, como se diría más tarde, por inducción o por el método inductivo.
LAS ESCUELAS MENORES
Euclides de Megara, fundó en aquella ciudad una escuela que pretendía fundir la enseñanza socrática con la de Parménides, para lo que se volvían a reunir la universalidad del bien y la eterna inmutabilidad del ser, mientras que se criticaba la multiplicidad y la mutación con sutiles paradojas, célebres en la historia de la lógica.
La escuela se subdividió posteriormente en muchas corrientes, una de las cuales, orientada en un sentido desesperadamente pesimista, se refería al suicidio como la única cosa sensata, tanto que su promotor, Hegesias fue denominado “abogado de la muerte”.
Totalmente diversa fue la orientación de la escuela cínica, con mucho la más importante, que tuvo la mayor resonancia y dejó profundas huellas en el pensamiento clásico a despecho de su actitud de menosprecio ante las tradiciones, de su carácter manifiestamente rudo y proletario y de la acusación de locura que recayó de su fundador, el ateniense Antístenes, llamado “el Sócrates loco”.
Antístenes por una parte es enemigo declarado de la universalidad en cualquier forma, por la otra, niega todo valor al placer, si acaso con la excepción de los más sencillos y naturales.
La muchedumbre de anécdotas surgidas en torno a la figura de un representante tardío de la escuela,  Diógenes de Sinope, pueden servirnos para iluminar más o menos estas características.
Alejandro, el Macedonio, atraído por la fama de Diógenes va a visitarlo y lo encuentra tomando el sol junto a su tonel. A la oferta del magno de satisfacer cualquier deseo que pudiera abrigar el sabio en homenaje a la admiración que le merece, Diógenes replica sin levantarse siquiera: “¡Quítate de ahí que me ocultas el sol!”.


JENOFONTE E ISÓCRATES
Unos de los discípulos de Sócrates que sin haber fundado ninguna escuela o corrientes especifica de pensamiento contribuyó a fundir algunos aspectos del pensamiento Socrático y consignó datos de no poca importancia sobre la persona y la enseñanza del maestro, fue el ateniense Jenofonte aristócrata por su nacimiento y gustos, no muy penetrante como pensador, pero escritor pulcro y de animo bueno y honesto. Escribió algunos breves tratados sobre la formación del buen comandante de caballería, escribió también una Ciropedia donde expone la educación de Ciro el Grande.
Pero la obra que le ha ganado un puesto en la historia de la educción es justamente aquélla donde es menos evidente la intención educativa, es decir, el Económico. Ahí se ve cómo tomó de Sócrates algunos motivos ético-religioso más bien extrínsecos, utilizándolos despreocupadamente como defensa de los tradicionales valores aristocráticos, lo que por otra parte no intenta estudiar a fondo y a los que tampoco se esfuerzan por dar una justificación especulativa, como hará Platón.
Sin importante, en la historia de la educación es mucho más importante otro ateniense contemporáneo de Jenofonte y Platón, el orador y retórico Isócrates.
Isócrates es el verdadero fundador de la educación de tipo predominantemente literario que caracterizaría la tradición clásica y humanística hasta nuestros días; en su plan de estudios, la enseñanza primaria y media, igual a la tradicional aunque ampliada y perfeccionada y que comprende también un poco de matemáticas, culmina un ciclo de educación superior de nuevo tipo, basada en el estudio y la práctica de la expresión oral y escrita sobre todo a través de la imitación de modelos apropiados y de la discusión de su forma y contenido. A diferencia de la enseñanza sofistica, dura varios años.


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